domingo, junio 25, 2006

Una Vez más...

Es definitivamente vergonzoso hablar del tema. Pero creo que es aún peor el quedarse callado. Como aficionado y sobre todo como mexicano, he de decir que es verdaderamente una pena nuestra selección, pero sobre todo es una pena y aún peor los manejos que ha tenido este “equipo”. La historia de México en los mundiales es verdaderamente para no contarla nunca, existen records obscuros como aquel “primer” partido de un mundial, el cual nuestro país tiene el “orgullo” de ser el primer perdedor (4-1 Vs Francia, Uruguay 1930), o uno que otro último lugar en la clasificación general, o de plano, la triste película (como las del canal 5, que las repiten cada estación del año) que se ha repetido en los últimos 4 mundiales, en los cuales después del 4to partido van de regreso a casa con la cola entre las patas, y nada en las manos, pero eso si, un montón de excusas verdaderamente estúpidas tratando de justificar los 4 fracasos.

Esto se ha traducido a 16 años de preparación, de partidos amistosos, de entrenamientos, de pruebas, de jugadores alineados, de jugadores rechazados, de eliminatorias, y sobre todo, de esperanzas de todo un país que a cada ciclo de 4 años cada uno, crece exponencialmente su esperanza, que es lo único que logran entre los 11 que juegan, los n- directivos, y otros tantos de la prensa.

Pero este mundial, definitivamente ha sido el colmo del cinismo y de la mediocridad. Simplemente es desesperante el ver a 11 “profesionales” impotentes, incapaces, y sobre todo, todo lo demás, menos profesionales. Ha sido un proceso largo, orgullosamente nuestra selección ha sido la mas goleadora en las eliminatorias, la de mas partidos de preparación, la de mayor tiempo de concentración de sus jugadores, la de mayor número de jugadores probados, y orgullosamente (es lo único que causó orgullo de este proceso de 4 años) la de la mayor y mejor afición del mundo. 4 años en los que entro otras ilusiones, la FIFA ha colocado a nuestro país hasta en un 4to lugar dentro del ranking mundial.

Pero lo peor que podía pasar pasó: llegó el mundial de Alemania. Y entonces nuestra “fantástica” selección, volvió a las andadas, y fiel a su costumbre jugó los últimos 4 partidos de cada proceso de 4 años. El primero caracterizado por mucha esperanza, por un Irán desconcertado y lleno de errores. El resultado, nada sorprendente, un 3-1 favorable a los nuestros. Y después, llegó el equipo predecible de siempre. Un equipo confiado, sobrado, soberbio, y lleno de errores. El resultado, un 0-0 con un Angola debutante y atolondrado. Y después, para no perder la costumbre, a llenar a la gente de esperanza, en un partido en el que se juega la calificación, contra Portugal, un equipo lleno de jugadores hábiles y contra quien no puedes tener errores porque los capitalizaría en goles en tu contra. Y que aunque dependía de la labor propia del equipo, se tuvo que depender del resultado del otro partido del grupo en el cual, gracias a Alá y al régimen iraní, se califica a segunda ronda, a octavos de final; de panzazo, pero se calificó. Por cierto, ¿quién permitió que Omar Bravo, ese chamaquito enclenque a quien la prensa y el resto de la perrada pusieron en las nubes por 2 goles ante Irán, falto de experiencia, carácter y cuerpo para jugar contra defensas de verdad, tirara (y fallara) ese penalti, habiendo otros 10 jugadores más seguros de sí mismo, incluyendo al mismo Oswaldo Sánchez?

Y entonces viene lo mejor, un partido contra la Argentina de vida o muerte, de ganas y sigues o pierdes y regresas a ver el resto por televisión lleno de pretextos. Y si, sucedió lo que muchos imaginamos (me incluyo), un partido lleno de emociones, con 4 minutos de una ventaja, un Autogol del ESTÚPIDO (si… asi) de Pared Borgetti, el cual no tiene absolutamente nada que hacer en una selección nacional ya que no es un jugador que aporte en alguna labor que no sea la de caza goles, en un futbol con una modernidad que exige jugadores hábiles, sacrificados y plurifuncionales, a menos que seas un superdotado que tenga la habilidad de definir un partido de campeonato mundial con una jugada de la chistera, lo cual, nuestro querido número 9, no posee, nada de esto posee. El resultado, conocido por todos: un 2-1 a favor de los Argentinos cancheros, mañosos, marrulleros, sencillitos, 2 veces campeones y hábiles por demás, pero ganadores. Una selección que al igual que otras como Brasil, Francia, Italia, o el anfitrión Alemania, SABEN GANAR PARTIDOS, y no suman resultados adversos en cada mundial y sobre todo, cuyo resúmen final después de cada campeonato es el muy choteado y nada falso: “jugaron como nunca, pero perdieron como siempre”.

Todo este verbo, es únicamente para expresar un sentimiento que no creo ser el único de este país en tenerlo: ESTAMOS HARTOS!

- Hartos de esperanzarnos en un equipo falto de ambición
- Hartos de esperanzarnos en un grupo de jugadores con falta de profesionalismo
- Hartos de ser catalogados como el pueblo del “ya merito”.
- Y sobre todo: Hartos de ser representados por un grupo de mediocres perdedores con falta de mentalidad ganadora.

No más conformarnos!, no más decir: “se perdió con la cara al sol”… ¿por qué no es mejor decir: GANAMOS!!!... somos los mejores!!!...

Dato importante: ¿Sabían que nuestro querido entrenador, Ricardo Antonio La Volpe fué el 3er mejor pagado del mundial? así es, el señor se embolsó la nada despreciable cantidad de 9.6 Millondes de Dólares durante los 4 años que duró este último proceso mundialista. ¿Quedamos acaso en el 3er lugar del mundial?

Lo peor de todo esto, es que vendrá el mundial de Sudáfrica, otros 4 años, otro entrenador seguramente, otros jugadores probados, otra eliminatoria, y si se califica (como es lo más probable), otro pueblo lleno de esperanza (en el cual me incluyo) que verá a su equipo en un campeonato mundial, y que sobre todo, estará esperando que se dé ese paso importante: ese cambio de mentalidad, que esperamos sea el de muchos verdaderos mexicanos que siempre damos lo mejor de nosotros, que en cada día buscamos ser los mejores en lo que hacemos, por encima incluso de extranjeros que solo por fama, sienten que son mejores que nosotros. Ojalá nuestra próxima selección sea un grupo de jugadores que no permitan que se junte el nombre de nuestro país con la palabra “perdedor”.
Ahora hemos cambiado el mote de nuestro país en este tipo de competiciones: hemos dejado de ser el "ya merito", para ser, con todo merecimiento,"El País del Nunca Jamás".

Dedicado a nuestra selección nacional, con excepción de Francisco “Kikín” Fonseca, Rafael Márquez, y Oswaldo Sánchez, quienes son los únicos que demostraron “carácter” ganador, pero 3 no pueden hacer el trabajo de 11. Lástima. Otra vez será (espero!).