miércoles, julio 06, 2005

El poder de una sonrisa

Supongo que no soy la única persona que ha vivido esta “experiencia” con el resto de la gente que la rodea. Creo que a lo largo de casi 30 años puedo decir que he conocido a varios cientos de personas, todas absolutamente diferentes. No sé si sea mi personalidad pero si hay algo en lo que me fijo desde que conozco a alguien es precisamente en la sonrisa.

Para mi gusto no es solo el mostrar los dientes de una manera fría, creo que es mucho más que eso: es la expresión de todo el rostro al esbozar un gesto que va mucho más allá que mover músculo y tejido. Pero sobre todo lo que expresa una persona al sonreír es lo más importante.

Existe la sonrisa fingida para ganar algo, o sea una sonrisa completamente hipócrita y falsa, una sonrisa cuyo único objetivo es convencer a la otra persona de que uno es una blanca paloma la cual después mostrará que no es y cuya intención fue la de solamente obtener un beneficio propio. Egoísta, mala leche y falsa como una moneda de 9 pesos.

Existe la sonrisa permanente, aquellos rostros que parece que fueron hechos para reírse todo el tiempo y que solo de verlos provocan a su vez una sonrisa. Rostros que en un día de absoluta necesidad podrían alegrarte el día. Pero no es una ley.

Y existe la sonrisa completa. Y hablo de que sea completa porque como lo mencioné antes complementa un rostro entero capaz de sonreír. Es una combinación de boca, dientes, ojos, cejas, mejillas, color, razón, sentimiento y honestidad. Una sonrisa que si, invariablemente te hace ver el día con una brillantez que por si solo no tiene, aunque esté nublado y con lluvia.

Desafortunadamente he conocido sonrisas del primer tipo que honestamente no quisiera volver a ver; afortunadamente vivo rodeado del segundo tipo que es la gente que te rodea todos los días y que es el medio para que tu día sea un día de provecho en todos los sentidos, y para mi beneplácito personal he tenido de cerca el tercer tipo que verdaderamente hace que los días sean simplemente diferentes al resto.

Aunque seguramente hay muchos otros tipos, para mi gusto personal prefiero aquella de la persona que al verte esboza la más espontánea y sincera sonrisa por el simple gusto de tenerte enfrente. Esa sonrisa es la que combina todos los elementos para hacer que te tiemblen las piernas, se te “hormiguee” el estómago, te sude todo, se te suba el calor a la cara, e igualmente te haga sonreír.